Mirada viene mirada va. (JUAN)
Pasa que cuando vi los zapatos de todos sin sus dueños, me gustó el hecho de imaginarme como serían esas personas que los usan cada semana o cada yo no sé cuando tiempo, en fin.
Yo ese día llevé mi skinny en el morral, porque creí que íbamos a ser flexibles como las algas marinas, pero no, fuimos grabadoras, listas de nombres, y ábacos, me hubiera gustado tener mi skinny, pero igual sin él, mirada vino y ¡oh sorpresa! , mirada fue.
Por ahí y después de un ratote de charla por parte de otro que puede crear mundos no mejores, pero sí más experimentados que los míos, salimos, de nuevo cada alma a su cuerpo, y a llenarse con vida, vida que intercambiamos inesperadamente, y también intercambiamos sonrisas en el portón.
De vuelta a la alfombra, bienvenidos con pluma en mano y a derrochar tinta contando versiones nítidas de un mito creacionista. Silencio. Mirada va, mirada viene. Y se ríe.
Ya estábamos en la segunda vuelta a la vida, y estábamos a kilómetros, y lo único que yo podía hacer era reír, porque señor barbudo, lo vi esperando para nacer, no sé si de la misma forma que yo lo hice. Nos perdimos. Miradas van pero miradas no vienen.
Ahora en una sala nueva y triangular, mirada viene, mirada va, mirada va, mirada viene.
Somos como un espejo, mismos gestos, misma universidad, distinta carrera, y misma afinidad.
Me gustó su pensamiento tan “al lis full of love de Bjork”, y el mío, pues no sé qué pensaría del mío, sólo me dijo que bacano que yo escribiera historias.
Somos como un espejo, mismos gestos, misma universidad, distinta carrera, y misma afinidad.
Me gustó su pensamiento tan “al lis full of love de Bjork”, y el mío, pues no sé qué pensaría del mío, sólo me dijo que bacano que yo escribiera historias.
Yo no sabía, fue sin querer que lo creé, digamos que el destino hizo una de sus jugarretas, y yo que precisamente estaba pensando en duendes, como esos que lo acompañaban y me miraba, así como los que yo tenía a los lados y me mantenían al tanto de.
Mirada viene, mirada va.
Ya me vine para mi casa, ya se fue él para yo no sé dónde.
Ya me vine para mi casa, ya se fue él para yo no sé dónde.
Hablaremos por ahí cuando el mundo sea verde y no invisible.
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